Defensa
Al menos 40 heridos por una explosión en Perú
Cuarenta personas resultaron heridas en la arremetida más reciente de la delincuencia en el Perú, un país cercado por las mafias de extorsión y sicariato. La mayoría tienen entre 22 y 28 años, aunque se han registrado dos víctimas menores de edad a las que no se les debió permitir el ingreso. Ocho se encuentran en observación y otros ocho han sido sometidos a intervenciones quirúrgicas de emergencia. No hay víctimas mortales.
Pete Hegseth anuncia hundimiento de submarino iraní
El miércoles 4 de marzo, el secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, prometió una presión militar continua e intensificada sobre Irán, declarando que la campaña "no era una lucha justa" y prometiendo operaciones sostenidas en los próximos días.
Secretario de Defensa se quiebra en homenaje militar
El Mencho fue localizado desde el 20 de febrero, cuando el personal de inteligencia siguió la pista a la pareja de uno de sus hombres de confianza. La rastrearon hasta ubicarla en Tapalpa, en la sierra de Jalisco, donde tenía que reunirse con el líder del CJNG.
Los aviones habían avisatado que el grupo que allí custodiaba al Menche estaba fuertemente armado. Cuando llegó el operativo militar, el equipo del Mencho abrió fuego, en “un ataque muy violento”, según ha descrito el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla. El Mencho escapó mientras los militares intentaban repeler el ataque. En el intercambio de fuego murieron ocho miembros del CJNG, aunque las autoridades el domingo habían reportado siete. El Ejército estableció un cerco en la zona y persiguieron agentes de las Fuerzas Especiales hasta encontrarlo entre unos arbustos. Él y dos de sus escoltas estaban heridos de gravedad. Los militares solicitaron el traslado urgente para que recibiera atención médica. Sin embargo, los tres fallecieron en el trayecto.
Migrante deportado de Estados Unidos a Guantánamo narra su experiencia en la base naval
El 31 de enero, a la hora del baño en Campo 6, los reclusos cubanos de la Base de Guantánamo sintieron un estruendo en el área de las duchas, el sonido de un cuerpo que se desplomaba. Uno de ellos, Vladimir Gago Soriano, caía estrepitosamente sobre su pierna enferma, la izquierda, que acumula ocho operaciones y apenas le sirve desde que tuvo un accidente en motocicleta hace dos años. Resbaló con un charco de agua en el suelo y los detenidos comenzaron a gritar, a pedir auxilio. Las autoridades, que tardaron una hora en presentarse, lo esposaron de manos y pies y lo subieron a una especie de camión. Por el ruido aparatoso del motor, Vladimir intuye que era un camión grande, aunque no está seguro porque le vendaron los ojos para que nunca supiera exactamente dónde se encontraba, o cómo era la instalación militar de máxima seguridad en la que han sido retenidos algunos de los terroristas más buscados del mundo, y a la que llegó él, un repartidor de Uber Eats.



